jueves, 21 de marzo de 2013

Jariuquemos a la Rayuela


Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia.
Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente su orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, las esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentía balparamar, perlinos y márulos.
Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.



Rayuela, Cap. 68. "Julio Cortázar"

miércoles, 2 de enero de 2013

The perfect sense

That's how the darkness descends upon the world. But first, the shinning moments. A shared flinching of the brain's temporal lobe. A profound appreciation of what it means to be alive, but most of all a shared urge to reach out to one another... to offer warmth, understanding, acceptance, forgiveness...love.



 It’s dark now. But they feel each others’ breath. And they know all they need to know. They kiss. And they feel each others’ tears on their cheeks. And if there had been anybody left to see them, then they would look like normal lovers, caressing each others’ faces, bodies close together, eyes closed, oblivious to the world around them. Because that is how life goes on. Like that.





lunes, 24 de diciembre de 2012

Todo es eventual


Hay historias que se cuentan muchas veces, algunas se cuentan a los niños, como la del origen de la tribu o sobre lo que se puede o no comer, historias prácticas.
Hay historias que los hombres se cuentan por la noche en sus cabañas; cuentos vulgares, sobre el lagarto que perdió su miembro, o sobre el embaucador que vendió estiércol de mono al Rey León diciéndole que era el alma de la Luna.
Hay historias que la tribu entera se cuenta en festivales, en fiestas, la de la roca que saltó o de cómo vino el fuego y mil más.
Hay una contada sólo una vez.
El joven aún siente dolor por la circuncisión, pero lo soporta con el orgullo de su nueva virilidad, cuando vuelva a la tribu, será un hombre, habrá oído la historia, esa noche dormirá en la cabaña de los hombres.

Hace mucho tiempo, existió una ciudad de cristal que gobernaba una reina, se llamaba Nada. Cuando alcanzó los 16 años era la mujer más hermosa que el Sol hubiese visto nunca en sus viajes por el cielo.
Gobernaba sabiamente, y bien, y si decía "haced ésto", se hacía. Pero no tenía marido, porque cuando las mujeres de la tribu le decían que debía tomar marido, ella se apartaba y preguntaba:

- ¿Y dónde está ese hombre? -... y las mujeres callaban todas.

Un día, un extraño llegó a la ciudad, era alto, vestía de negro y en su capa danzaban llamas, en sus ojos había estrellas y pozos de agua oscura. Y no dijo nada a nadie.
Pero esa noche llegó al pie de la torre de la reina (en ésa ciudad las casas llegaban al cielo) y alzó la vista. Y Nada miró por la ventana, y le vio abajo, y le robó el corazón.
Esa noche la reina no durmió.

Al llegar el alba, ordenó que le trajeran al extraño, pero no lo encontraron en toda la ciudad.
La reina ordenó a los hombres que salieran a buscarle, y buscaron por bosques, montañas y desiertos. Pero no le encontraron. Y Nada lloró por dentro. Había encontrado a su amor, y lo había perdido.
Fue al bosque para encontrar al Rey Pájaro. Y le contó su historia.

- Sea hombre o sea dios lo encontraré para tí, Nada ¿Acaso no somos ambos rey y reina? - Y el gran pájaro convocó a todos los pájaros a su trono y les preguntó:

- ¿Habéis visto al hombre? - y todos contestaron "No" hasta que pareció no quedar ninguno.
Pero había un pájaro, un tejedor blanco, tan pequeño que no le veían.

- Pequeño tejedor - dijo el Rey Pájaro - ¿Has visto al hombre?

El pajarito asintió, lo había visto una noche bajo la luna. Le había sonreído y le había dado un grano para comer.
Luego desapareció.
El Rey Pájaro asintió.

- No es hombre, ni dios, sino otra cosa. Olvídalo, Nada, encuentra un hombre de carne, hueso y piel, éste nunca podrá ser tuyo - Y Nada bajó la cabeza y se fue del lugar, pero el tejedor la siguió y le dijo:

- He oído que en la montaña del Sol crece un árbol, y que en él, crecen bayas de fuego, y si un humano se traga una baya, le llevará al lado de su verdadero amor.
- ¿Cómo puedo conseguir una baya de ése árbol? - preguntó Nada.
El pajarito le dijo - Yo te la traeré.

El pajarito voló hacia el cielo, tan alto que no se le veía. Mientras, la reina esperaba. Esperó un día y al acabar el día, vió una mota en el cielo, sobre ella. Era el tejedor, pero el corazón del Sol lo había tostado y era de un marrón oscuro. En su pico traía una baya del árbol que crece en la montaña del Sol. El tejedor dejó caer la baya en llamas a los pies de Nada.

La reina fue a su habitación y se tragó la baya de fuego, que le quemó la garganta, y cayó en una especie de sueño profundo... y su alma la abandonó y su espíritu se fue andanddo, le parecía estar en un mundo oscuro.
Vio a dos hombres, hermanos que discutían, empezaron a pelear. Al fin un hermano mató al otro y se marchó camino abajo. Ella le dijo al hermano muerto:

- ¿Qué lugar es éste?
- Es el mundo de los sueños, señora - le contestó. - El reino del sueño y de los sueños, que gobierna Kai'ckul, su señor. Ésa es su casa.

Fue hacia la casa y entró en ella, los guardianes la dejaron pasar porque sentían en ella la baya ardiente.
En la sala del trono vio a Kai'ckul, señor de los sueños, con la cabeza oculta le dijo:

- ¿Quién eres?¿Por qué has venido?
- Busco a un desconocido a quien amo. Las llamas bailan en la oscuridad de su capa y sus ojos son estrellas en pozos profundos. Una noche vino a mi torre y me miró, pero no dijo nada.

Entonces Kai'ckul se quitó el yelmo y ella reconoció al desconocido que había visto al pie de su casa en la ciudad de cristal.
Y se le partió el corazón, pues había confesado su amor a uno de los Eternos, que no son dioses ni morirán como dioses. Y en las estrellas de sus ojos vio que él también la amaba.
El terror la atenazó. Y tosió y tosió hasta que escupió la baya del árbol que crece en la montaña del Sol. La tosió en el suelo de la sala del trono del señor de los sueños.
Y despertó en su habitación.  El señor de los sueños estaba junto a ella.

- ¿Por qué me buscas? - Le preguntó...- ¿Por qué huyes?
- Te busco porque te amo más de lo que un hombre mortal ha sido nunca amado. Y huyo porque un mortal no puede amar a un Eterno.

Pero Kai'ckul negó con la cabeza.

- Nadie me ha amado como para buscarme... Nunca he visto a otra mujer a la que quisiese para mí. Nos casaremos, Nada, y serás la reina de mi mundo de los sueños... para gobernar los sueños de quienes sueñan conmigo, juntos para siempre, sin morir nunca como mueren los humanos. Y lo juro por el rubí de mi pecho.

Y Nada se asustó de muerte. A pesar de que le amaba, sabía que no podía pasar, y no podría afrontar la destrucción de él, ni la suya.
El amor no es de los sueños, el amor pertenece al Deseo, y el Deseo siempre es cruel.
Nada tomó la forma de una gacela y corrió hasta no poder más. Pero él la persiguió como un cazador y mató a la gacela.
Ella recobró su forma y corrió hasta el yermo. Él la persiguió. Ella subió a una montaña. Él también.
"Me quiere como esposa" Pensó ella, "Sin mi virginidad no me querrá" Y con una roca afilada se desgarró el himen... y derramó sangre virgen sobre la tierra. Donde cayó, nacieron flores rojas.
Se volvió y Kai'ckul estaba ante ella.

- Ya no soy virgen - Dijo ella.
- No soy mortal, te amo como ningún mortal podría amar... ¿Qué me importa tu cuerpo? - Y tocó su sexo con la mano y ella se curó, y el dolor desapareció, y la herida cicatrizó, aunque no recuperó su himen. Él tomó su mano, la envolvió en su capa oscura y allí, entre llamas y oscuridad, hicieron el amor.
Pasaron juntos toda esa noche, y toda criatura que soñara, soñó esa noche con su cara, su cuerpo, el sabor ácido y salado del sudor y la piel de Nada... Y toda criatura que soñara, soñó esa noche con amor.

Al salir ésa mañana el Sol y verles juntos, supo que había ocurrido algo prohibido. Y una bola de fuego cayó y quemó la ciudad de cristal, la aniquiló y dejó sólo un desierto.
Desde lo alto de la montaña, Nada vio la bola de fuego del Sol, vio fundirse su ciudad, vio su tierra quemada y yerma.

- Ésto es por lo que hemos hecho - Le dijo a él, - Y aún será peor si me quedo junto a ti.

Y como hacen los amantes, tomó la mano al señor de los sueños, su amante. Se abrazó a él. Y soltó su mano, y antes de que él se diera cuenta, Nada saltó de la montaña. Y murió, con su cuerpo destrozado contra las rocas.

Cuando Nada murió, su espíritu despertó en el límite del reino de la Muerte. Y supo que había alguien detrás suyo. Se giró y ahí estaba el señor de los sueños.

- Me has hecho daño. Pudiste ser mi reina, pero escogiste el reino de la abuela Muerte - Nada bajó la cabeza.
- Una vez más te ofrezco mi amor. Una vez y basta. Si me rechazas por tercera vez, condenaré tu alma al dolor eterno. Te pregunto amada por última vez, ¿serás mi reina?. Contéstame.
- ¿Cómo puedo ser tu reina? - Preguntó ella. - Por mi culpa, mi gente ya no existe, y mi ciudad es un yermo... Si me quedara junto a tí, cosas peores ocurrirían. Mortales y Eternos no se unen, mi amor. Ahora, déjame ir al reino de la abuela Muerte, y olvídame.

Y caminó por el camino sin Sol. Hacia el reino de la abuela Muerte.
Pero él la alcanzó.

- Por favor - Le suplicó.
- No me lo pidas otra vez. En ése caso tendré que rechazarte otra vez, y si lo hago, me condenarás al sufrimiento eterno.... Déjame, señor.

Pero el señor de los sueños es orgulloso.
Y por última vez, le pidió que fuese su esposa.

Ésta es la historia, es todo lo que hay.

Hay otra versión de la historia. Es la historia que se cuentan las mujeres en su lengua privada, que los niños no aprenden y que los viejos saben ignorar.
Y en ésa versión de la historia quizás las cosas ocurren de otro modo.
Pero claro, es una historia de mujeres, y nunca se cuenta a los hombres.


Historia extraída del volumen "La casa de muñecas", del cómic guionizado por Neil Gaiman: The Sandman

lunes, 19 de noviembre de 2012

Red



Es totalmente normal sentir miedo, pero no tienes que olvidar todo lo demás. 
Sentir también pasión, o que descubres algo nuevo, experimentar, dejarte llevar, tomar tú las riendas... al fin y al cabo... improvisar, eso es lo que andamos haciendo toda nuestra vida... 
Es una danza sin fin en la que la muerte es dejar de bailar, o quizás un lienzo en blanco en el que vamos pintando trazos uno detrás de otro, un diario que nunca dejamos de escribir, o una obra de teatro sin ensayos previos en la que los errores forman parte de ella...



"Tal como lo veo, cada vida tiene cosas buenas y... cosas malas. Las cosas buenas, puede que no siempre suavicen las malas, pero en cambio las cosas malas... no necesariamente estropean las buenas o las hacen insignificantes." DW

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Diagnóstico de un asesinato, Vol 4: Jessica Fring


Tras juguetear pensativo con el palito de la ya extinguida piruleta, echó una mirada al vacío y dijo con una extraña seriedad en su voz:

- Nunca creí que tendría que volver a hablar con ella.

- ¿De quién estás hablando? ¿Una chica, Gal? ¿Y cómo es? - preguntó Loretta.
- El infierno... con tacones altos. 

Manteniendo su mirada perdida en algún lugar de su mente, Nick volvió a cruzar el cordón policial tratando torpemente de no tocarlo con ninguna de las partes de su cuerpo, introdujo las manos en sus bolsillos y echó a andar a la sombra de las farolas.


Unos labios de un rojo furioso exhumaron una bocanada de humo, su rostro se volvió hacia el silbido de un tren que se acercaba en la lejanía.  El ondulado y oscuro cabello al viento, golpeaba suavemente su gabardina roja.  Cuando el tren llegó, se detuvo a su altura, la poca gente que bajó en aquella parada iba con prisas y no reparó en ella, pero el revisor la miró de arriba a abajo y le preguntó si iba a subir.


- Lo siento, pero mi tren va a tardar mucho más en llegar. - Dijo con un tono que habría hecho desmayarse al mismísmo Humphrey Bogart.


El revisor se tocó la gorra inquieto y entró cabizbajo al vagón.  Cuando el tren volvió a estar lejos, ella acercó de nuevo el cigarrillo a sus labios.


- Creía que éste año lo ibas a dejar. - Nick se acercó con paso firme, pero en sus ojos podía apreciarse cierto nerviosismo.

- Oh, Nicholas, como siempre, preocupándote por mi salud e indirectamente privándome de pequeños placeres... tú sí que sabes cómo tratar a una mujer.

Apoyó a su lado su mano izquierda con unas uñas de arrancar piel y suspiros, y lanzando una mirada de niña inocente le invitó a sentarse.


Nick Gallagher extrajo una nueva piruleta y tras deshacerse del envoltorio, la introdujo rápidamente en su boca, pero se mantuvo a una distancia prudente.


- Por lo que veo todavía sigues con esas estúpidas piruletas... - Se arregló un poco su breve vestido negro dejando entrever el liguero, y acercándose el dedo índice a la boca dijo con una voz casi infantil - Me lo pones muy fácil, Nicky.


La piruleta se hizo trizas entre los dientes de Nick, pero manteniendo la calma, espetó.


- Y por lo que yo veo, sigues esperando el día en que decidirás marcharte de aquí para no volver.

- Eso es un golpe bajo, Gallagher. - Descruzó las piernas, se arregló el vestido y mirando hacia otro lado, se balanceó algo malhumorada.  Tras una breve pausa en la que miraba sutilmente de reojo a su interlocutor, volvió a llevarse el cigarrillo a los labios.
- Escucha, Jessie, no he venido aquí a rememorar viejas disputas...
Jessica Fring se giró sorprendida, sin apartar la mirada de Nick, lanzó el cigarro lejos, y dibujando una sonrisa juguetona, exclamó:
- Hacía mucho tiempo que no me llamabas así.
- Jessica, es importante... - Rebuscó con impaciencia la caja metálica, pero se había atascado, aquello le hizo tambalearse un poco.
- Me encanta cuando te pones nervioso, pareces tan inocente, tan tierno, tan... - Se levantó del banco y muy lentamente comenzó a rozar su cuerpo por la espalda de Nick y recorriendo su brazo, suavemente tiró y extrajo con éxito la tan ansiada caja de dulces de Gallagher, acercó esos jugosos labios a su oído... pero se apartó bruscamente cuando escuchó:
- Jessie, Él ha vuelto.




Alice, you may be very, very clever, but you’re wrong. There is love in the world. So you lose. (John Luther)

jueves, 1 de noviembre de 2012

Lazos

Lo importante no es cortar los lazos, lo verdaderamente importante es crear tantos otros que los cubran por completo.

"Existe una antigua leyenda china que habla del "Hilo rojo del destino", según cuentan, un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar o contraer, pero nunca romper."

lunes, 22 de octubre de 2012

La persistencia de la memoria

¿Cuál es la motivación oculta en la mente trastornada de los enfermos de síndrome de Diógenes? ¿Qué fuerza les obliga a atesorar objetos, amontonarlos?
Quizás la principal razón innata es crear recuerdos, quizás porque poseen escasos, o porque los que ya ocupan su memoria son tristes o dolorosos.
Porque es lo que hacemos los seres humanos, no guardamos objetos por su simple físico o valor, sino porque tienen un significado especial para nosotros, activan un pequeño mecanismo en nuestro cerebro que conecta las sinapsis adecuadas para recordar más nítidamente un momento concreto de nuestras vidas, un alguien a quien no volvimos a ver, o el anhelo de volver a ese recuerdo tal y como era entonces.
Quizás esos pobres diablos tratan desesperadamente de arreglar sus propios recuerdos, sus propias sinapsis, tratando de crear montones de nuevas reminiscencias, sean cuales sean, sean por las razones que sean...



"A veces, la gente desaparece, pero siempre deja... rastros. Cosas pequeñas que no podemos explicar: rostros en fotografías, equipaje, platos sin terminar, anillos... Nada es olvidado nunca, no completamente, y si algo puede ser recordado, también puede...volver." (DW)





domingo, 21 de octubre de 2012

Radioactivity

Había pasado el tiempo, y el pub se había convertido en un antro de mala muerte. Aunque seguían las mismas cosas, la música indie de aquella época que no dejaba de sonar, la mesa de cristal con un tablero de un juego debajo, eso sí, con los colores algo desteñidos... y sobretodo, los sofás, algo raídos, todavía estaban allí, en aquel rincón.
Se sentaron delante de sus respectivas cervezas y hablaron de todo cuanto habían vivido en ese tiempo, habían cambiado, como el pub, pero los pequeños detalles quedaban, una mirada huidiza de él, una sonrisa amplia de ella, una mirada a los labios, un beso apasionado...

- Vaya, había olvidado ésta sensación.

Dijo ella, volviendo a mostrar una radiante sonrisa. Y añadió burlona:

- ¿Dónde has estado toda mi vida?

- Esperando el momento adecuado.

Respondió él, y miró hacia abajo avergonzado por la frase que acababa de decir, después, con nervios trató de agarrar su vaso con la mala fortuna que resbaló de sus dedos derramando lo que quedaba en sus rodillas.
Tras reírse de su torpeza y acabarse la cerveza de un trago, ella se acercó al oído de él y le susurró:

- ¿Quieres llevarme a donde quieras.... otra vez?

viernes, 19 de octubre de 2012

Diagnóstico de un asesinato Vol.3: Enter Nick Gallagher

Nick Gallagher levantó el cordón policial por encima de su cabeza y con un movimiento levemente torpe, consiguió cruzarlo, tras ésto se quitó los guantes y los tiró, no le gustaba el tacto del cordón, y menos en sus guantes.  Su mejor amiga y contacto en la policía desvió la mirada, como siempre nerviosa, cuando él se dirigió a ella:

- Agente Hammond, espero que no haya interrumpido uno de mis exquisitos jueves de gore francés para nada.
- N-n-o, G-Gal... y-y-o...l-lo siento - Loretta Hammond tartamudeó, no esperaba ése comentario.
- Era una broma, Etta, - dijo atisbando una sonrisa- aunque sí estaba en ello, le recomiendo que empiece con Laugier, imagino que debido a su constante trabajo no le escandalizarán sus bellísimas aunque grotescas escenas...
- Hum...de hecho, Gal, deberías ver ésto... - La agente señaló al fondo del callejón.  Tumbado en un portal, yacía un joven, a su alrededor abundaban manchas de lo que parecía sangre, pero no tanta como la que le cubría la mayor parte del cuerpo.

Nick sacó una caja metálica y extrajo de ella una piruleta, arrancó con los dientes el envoltorio y tras escupirlo, observó la piruleta.  Era de sabor a mora, suspiró: el azar era tan impredecible...
Mientras disfrutaba de su dulce, Gallagher se acercó al cadaver, se acuclilló y observó.

- Interesante... el costado izquierdo del pecho está destrozado por completo.
- ¡Si! Es como si le hubiesen disparado con un arma de un calibre enorme.

Acarició la cara del muerto con su piruleta y la degustó.

- Mmmm, el rostro de éste hombre está más salado de lo normal.
- ¿Qué relevancia podría tener eso, Gal?
Nick esbozó una sonrisa y resopló meneando la cabeza. - ¡Toda!. ¿Porqué podría abundar tanta cantidad de cloruro sódico?
- No sé, ¿lágrimas? ¿sudor?
- Exacto... oh - pareció perder el interés para fijarse en las manos del cadáver. - Marcas de sus propias uñas en las palmas... una concentración excesiva de sal en su cara... el pecho reventado... Etta, puedo decir sin temor a equivocarme que conozco el motivo de la muerte de éste hombre.
- ¿Sí? ¿Está seguro de ello? Porque nunca habíamos visto algo parecido.
- Mi querida Loretta Hammond, todavía tienes mucho que aprender... es evidente que éste hombre murió por una única causa, no hay otra respuesta posible. - Dijo mientras le apuntaba con la piruleta en una pose que sólo él sabía hacer.
- ¿Y cuál es, Gal?
- Éste hombre murió de amor.



miércoles, 17 de octubre de 2012


His heart dreamer, beat on by the remnants of her breath.

sábado, 22 de septiembre de 2012

A raggedy guy

Cuando despertó, se incorporó bruscamente, se palpó todo el cuerpo, como extrañado.  Todo seguía en su sitio, era distinto, pero seguía en su sitio.  Sonrió, y frunciendo un poco los labios, miró por el rabillo del ojo hacia atrás.  Había hecho muchos actos, algunos muy egoístas, otros relativamente buenos... un atisbo de arrepentimiento empezó a fraguarse en su mente.  Giró la cabeza hacia adelante rápidamente y golpeándose con las palmas en la frente acalló ese sentimiento para siempre.  En sus labios volvió a dibujarse esa sonrisa, su expresión era la de un niño abriendo un regalo inesperado.
Saltó de la cama después de haber saltado un par de veces en ella, fue al baño y después de limpiar a conciencia en el lavabo una raída pajarita azul oscuro y ponérsela encima de su pijama zarrapastroso, echó pasta de dientes en el cepillo, se asomó a una ventana y con la boca llena de espuma de sabor menta con flúor gritó a pleno pulmón: "Gerónimooooooooo"


sábado, 15 de septiembre de 2012

No hay duda


"En este mundo hay soñadores y realistas. Lo lógico es que los soñadores se juntasen con los soñadores y los realistas con los realistas. Pero muchas veces pasa lo contrario. Veréis, los soñadores necesitan a los realistas para impedirles volar demasiado cerca del sol, y los realistas... pues sin los soñadores podrían no despegar jamás." M.F.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Dreamless

Al salir, se arrancó literalmente la pajarita y la lanzó al suelo con rabia...
...después no había expresión en su rostro...
...había quedado tan sólo un cascarón vacío...

viernes, 3 de agosto de 2012

Ingredientes para una vida plena: 3º.- Her legend


Ella se llamaba Tzacopontziza, su nombre significaba en la tribu totonaca "Lucero del Alba" y era la hija de un importante rey. El joven príncipe se llamaba Zkatan-oxga, y de él cayó prendada.  A pesar de que tal sacrilegio estaba penado con la muerte, decidieron huir juntos con la excusa de que la joven salía a buscar alimento para ofrecer a Tonacayohua, la diosa de la siembra.

Pero con la mala suerte de que los sacerdotes no creyeron nada y partieron en su busca.  Cuando les dieron caza, los degollaron brutalmente y sin tiempo de explicaciones...

Cuenta la leyenda que a partir de su sangre derramada comenzó a brotar un arbusto, y que alrededor de su robusto tallo creció una frágil y delicada planta trepadora la cual, al florecer, dió lugar a una de las más bellas orquídeas que existen...
....
.....
......
Y la única de su especie con un suave y dulce aroma que provoca adicción.

Ingredientes para una vida plena: Miel, Frutas, Vainilla y Canela