
Se trata de un ejercicio: pongan sus bandejas en posición vertical y sus órganos debidamente colocados.
Levántense por la mañana, mírense: primero las manos (muy de cerca... contad y acariciar alguna cicatriz) ,resoplad para espantar al sueño y vayan a cualquier espejo para poder contemplarse cara a cara: ¿Qué sienten?
las opciones son:
A) lástima de uno mismo transformado en un "podría ser peor".
B) autosuficiencia que deriva en un "pues no estoy del todo mal".
C) nada.
Salgan a la calle, no utilicen las gafas de sol ni los auriculares al menos por un momento, saluden a un desconocido y estudien su cara, esa expresión encierra lo que esa persona en concreto (con su padre, su madre, sus besos y sus golpes, sus borracheras, felaciones, vomitos y periódicos leídos) entiende de usted (también con su incidencias coincidentes que anduvió).
Interpreten un día el papel de optimista, dibújense una sonrisa bizantina, conviertan su rostro en porcelana de máscara veneciana, derrochen simpatía, derramen cortesía y gratitud.
Otro día hagan el papel del villano con encanto, con sonrisa galante e ironía envidiable en cada palabra. Déjense poseer por el encanto de Loki, y que Edneûd os guarde.
Y guarden silencio 1 minuto al día, y escuchen...escuchen todo cuanto les rodea. Si ven a alguien asintiendo en soledad, es que ha comprendido algo de lo que intento trasmitir.
