miércoles, 14 de noviembre de 2012

Diagnóstico de un asesinato, Vol 4: Jessica Fring


Tras juguetear pensativo con el palito de la ya extinguida piruleta, echó una mirada al vacío y dijo con una extraña seriedad en su voz:

- Nunca creí que tendría que volver a hablar con ella.

- ¿De quién estás hablando? ¿Una chica, Gal? ¿Y cómo es? - preguntó Loretta.
- El infierno... con tacones altos. 

Manteniendo su mirada perdida en algún lugar de su mente, Nick volvió a cruzar el cordón policial tratando torpemente de no tocarlo con ninguna de las partes de su cuerpo, introdujo las manos en sus bolsillos y echó a andar a la sombra de las farolas.


Unos labios de un rojo furioso exhumaron una bocanada de humo, su rostro se volvió hacia el silbido de un tren que se acercaba en la lejanía.  El ondulado y oscuro cabello al viento, golpeaba suavemente su gabardina roja.  Cuando el tren llegó, se detuvo a su altura, la poca gente que bajó en aquella parada iba con prisas y no reparó en ella, pero el revisor la miró de arriba a abajo y le preguntó si iba a subir.


- Lo siento, pero mi tren va a tardar mucho más en llegar. - Dijo con un tono que habría hecho desmayarse al mismísmo Humphrey Bogart.


El revisor se tocó la gorra inquieto y entró cabizbajo al vagón.  Cuando el tren volvió a estar lejos, ella acercó de nuevo el cigarrillo a sus labios.


- Creía que éste año lo ibas a dejar. - Nick se acercó con paso firme, pero en sus ojos podía apreciarse cierto nerviosismo.

- Oh, Nicholas, como siempre, preocupándote por mi salud e indirectamente privándome de pequeños placeres... tú sí que sabes cómo tratar a una mujer.

Apoyó a su lado su mano izquierda con unas uñas de arrancar piel y suspiros, y lanzando una mirada de niña inocente le invitó a sentarse.


Nick Gallagher extrajo una nueva piruleta y tras deshacerse del envoltorio, la introdujo rápidamente en su boca, pero se mantuvo a una distancia prudente.


- Por lo que veo todavía sigues con esas estúpidas piruletas... - Se arregló un poco su breve vestido negro dejando entrever el liguero, y acercándose el dedo índice a la boca dijo con una voz casi infantil - Me lo pones muy fácil, Nicky.


La piruleta se hizo trizas entre los dientes de Nick, pero manteniendo la calma, espetó.


- Y por lo que yo veo, sigues esperando el día en que decidirás marcharte de aquí para no volver.

- Eso es un golpe bajo, Gallagher. - Descruzó las piernas, se arregló el vestido y mirando hacia otro lado, se balanceó algo malhumorada.  Tras una breve pausa en la que miraba sutilmente de reojo a su interlocutor, volvió a llevarse el cigarrillo a los labios.
- Escucha, Jessie, no he venido aquí a rememorar viejas disputas...
Jessica Fring se giró sorprendida, sin apartar la mirada de Nick, lanzó el cigarro lejos, y dibujando una sonrisa juguetona, exclamó:
- Hacía mucho tiempo que no me llamabas así.
- Jessica, es importante... - Rebuscó con impaciencia la caja metálica, pero se había atascado, aquello le hizo tambalearse un poco.
- Me encanta cuando te pones nervioso, pareces tan inocente, tan tierno, tan... - Se levantó del banco y muy lentamente comenzó a rozar su cuerpo por la espalda de Nick y recorriendo su brazo, suavemente tiró y extrajo con éxito la tan ansiada caja de dulces de Gallagher, acercó esos jugosos labios a su oído... pero se apartó bruscamente cuando escuchó:
- Jessie, Él ha vuelto.




Alice, you may be very, very clever, but you’re wrong. There is love in the world. So you lose. (John Luther)

No hay comentarios: