viernes, 19 de octubre de 2012

Diagnóstico de un asesinato Vol.3: Enter Nick Gallagher

Nick Gallagher levantó el cordón policial por encima de su cabeza y con un movimiento levemente torpe, consiguió cruzarlo, tras ésto se quitó los guantes y los tiró, no le gustaba el tacto del cordón, y menos en sus guantes.  Su mejor amiga y contacto en la policía desvió la mirada, como siempre nerviosa, cuando él se dirigió a ella:

- Agente Hammond, espero que no haya interrumpido uno de mis exquisitos jueves de gore francés para nada.
- N-n-o, G-Gal... y-y-o...l-lo siento - Loretta Hammond tartamudeó, no esperaba ése comentario.
- Era una broma, Etta, - dijo atisbando una sonrisa- aunque sí estaba en ello, le recomiendo que empiece con Laugier, imagino que debido a su constante trabajo no le escandalizarán sus bellísimas aunque grotescas escenas...
- Hum...de hecho, Gal, deberías ver ésto... - La agente señaló al fondo del callejón.  Tumbado en un portal, yacía un joven, a su alrededor abundaban manchas de lo que parecía sangre, pero no tanta como la que le cubría la mayor parte del cuerpo.

Nick sacó una caja metálica y extrajo de ella una piruleta, arrancó con los dientes el envoltorio y tras escupirlo, observó la piruleta.  Era de sabor a mora, suspiró: el azar era tan impredecible...
Mientras disfrutaba de su dulce, Gallagher se acercó al cadaver, se acuclilló y observó.

- Interesante... el costado izquierdo del pecho está destrozado por completo.
- ¡Si! Es como si le hubiesen disparado con un arma de un calibre enorme.

Acarició la cara del muerto con su piruleta y la degustó.

- Mmmm, el rostro de éste hombre está más salado de lo normal.
- ¿Qué relevancia podría tener eso, Gal?
Nick esbozó una sonrisa y resopló meneando la cabeza. - ¡Toda!. ¿Porqué podría abundar tanta cantidad de cloruro sódico?
- No sé, ¿lágrimas? ¿sudor?
- Exacto... oh - pareció perder el interés para fijarse en las manos del cadáver. - Marcas de sus propias uñas en las palmas... una concentración excesiva de sal en su cara... el pecho reventado... Etta, puedo decir sin temor a equivocarme que conozco el motivo de la muerte de éste hombre.
- ¿Sí? ¿Está seguro de ello? Porque nunca habíamos visto algo parecido.
- Mi querida Loretta Hammond, todavía tienes mucho que aprender... es evidente que éste hombre murió por una única causa, no hay otra respuesta posible. - Dijo mientras le apuntaba con la piruleta en una pose que sólo él sabía hacer.
- ¿Y cuál es, Gal?
- Éste hombre murió de amor.



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