sábado, 22 de septiembre de 2012

A raggedy guy

Cuando despertó, se incorporó bruscamente, se palpó todo el cuerpo, como extrañado.  Todo seguía en su sitio, era distinto, pero seguía en su sitio.  Sonrió, y frunciendo un poco los labios, miró por el rabillo del ojo hacia atrás.  Había hecho muchos actos, algunos muy egoístas, otros relativamente buenos... un atisbo de arrepentimiento empezó a fraguarse en su mente.  Giró la cabeza hacia adelante rápidamente y golpeándose con las palmas en la frente acalló ese sentimiento para siempre.  En sus labios volvió a dibujarse esa sonrisa, su expresión era la de un niño abriendo un regalo inesperado.
Saltó de la cama después de haber saltado un par de veces en ella, fue al baño y después de limpiar a conciencia en el lavabo una raída pajarita azul oscuro y ponérsela encima de su pijama zarrapastroso, echó pasta de dientes en el cepillo, se asomó a una ventana y con la boca llena de espuma de sabor menta con flúor gritó a pleno pulmón: "Gerónimooooooooo"