sábado, 24 de marzo de 2012

Introspectiva avanzada

Caminando entre la desolación y la locura de mi mente llego a un lugar, una especie de habitación negra con el piso formado por cuadros rojos y negros, una melancólica canción de guitarra suena en la lejanía, entonces me detengo y la música hace lo propio.  Una voz cantarina y burlesca me susurra

- Estás solito...

Me giro y veo sentado en un rincón de la habitación una figura pequeña, es una especie de duendecillo humanoide vestido de traje negro y corbata roja, en su cara deslumbra su amplia sonrisa y sus brillantes ojillos rubí, y en sus manos huesudas, una vieja guitarra de madera resuena débil y tristemente.

- Estás solito porque tienes mieeedo - Vuelve a cantar su voz. Se acerca a mí moviéndose como si jugase una rayuela extraña con los cuadros rojos del suelo.
- ¡NO! ¡No te tengo miedo! ¡Eres una simple imagen en mi cabeza! - Respondo con voz temblorosa. Doy un paso atrás.
- ¿No? - Dice mientras la guitarra comienza a sonar con un sonido más animado, y a la vez, tétrico - ¿No tuviste miedo cuando te hirieron? - Sonríe cruelmente y apoya una mano en mi hombro - ¿No te gustaría tener más poder para no sentir ese miedo otra vez? ¿Para no herirte nunca más?
- Huir del miedo es de estúpidos. - Respondo. Mi voz suena cada vez más rota.
- ¡¡¡Idiota!!! ¿Acaso piensas que estás en el cielo? ¡¡Estás en la tierra!! ¡¡En el mundo humano!! - El sonido de una potente guitarra eléctrica distorsionando desgarra el aire. - Y aquí lo más importante para sobrevivir es el poder... para no tener miedo.... para no ser herido...

No respondo, el hombrecillo ya no es tan pequeño, se ha ido haciendo cada vez más grande hasta superar dos veces mi altura.

- ¿Qué me dices? ¿Quieres seguir viviendo una vida de miedo y dolor?

La música se vuelve estridente e insostenible para mis oídos. Dirijo la mirada a mis pies, el pelo me tapa parcialmente los ojos. - No. - digo con la cabeza gacha, y acto seguido miro hacia arriba y sonrío.




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